Dos series de números acabaron juntándose. Por un lado, las fosas: fosas de sacrificio humano dispuestas por grupos y, al contar los huesos grupo por grupo, las cifras que más se repetían eran 10, 30, 50, 100, 300. Por otro, los huesos oraculares: cuando los reyes Shang ofrecían sacrificios a sus antepasados, los textos repiten «diez qiang», «treinta qiang», «cincuenta qiang», «cien qiang», «trescientos qiang». Los números coincidieron, y de ahí salió una hipótesis: quizá la gente enterrada en las fosas era qiang.
La nota de investigación
Primero, de dónde viene la página: es un reportaje de Xinhua de julio de 2016, firmado por Liu Yaming y Gui Juan, reproducido en la sección «Dinámica arqueológica» del sitio web del Instituto de Arqueología de la Academia China de Ciencias Sociales. Según el reportaje, al cumplirse el décimo aniversario de la inscripción de Yinxu (殷墟) como patrimonio mundial, Tang Jigen (唐际根), entonces jefe de la estación de Anyang del instituto, dio a conocer resultados nuevos: los muertos de las fosas de sacrificio de Xibeigang (西北冈) «no eran esclavos, sino cautivos de los Shang», qiang «que habían vivido al lado de los Shang y a quienes los poderosos Shang empujaron hacia el noroeste». El reportaje presenta las fosas como un descubrimiento «tan asombroso como el de los huesos oraculares». Esto es una nota de investigación, no un informe de antropología física: toda conclusión tiene que ir atribuida —«la investigación sostiene», «según Tang Jigen», «según el reportaje»—.
El método se explica sin rodeos: en 2013 arrancó un proyecto del Fondo Nacional de Ciencias Sociales, «El hueso humano de las fosas de sacrificio del cementerio real de Yinxu y la raza y cultura de los qiang», en el que la estación de Anyang trabajó con investigadores canadienses y usó isótopos de estroncio para rastrear de dónde venían los inmolados. El equipo fue a Gansu y Shaanxi a buscar huesos de las culturas de Siwa (寺洼) y Kayue (卡约), los comparó con los huesos recién excavados en las fosas y encontró que las proporciones de isótopos eran «muy cercanas». También se cita una explicación de Tang: «estos qiang solían ser matados poco después de ser capturados; si se los hubiera tenido uno o dos años como esclavos, la proporción de estroncio habría cambiado». El proyecto había partido de esas dos series de números antes de acercarse a un laboratorio. El método se puede escribir; el tamaño de la muestra y las cifras concretas no están en esta página, y este artículo no las añade.
La página añade dos apoyos. En el pasillo de la gran tumba asociada al ding Simuwu (司母戊鼎) se hallaron bien conservados 22 cráneos de sacrificio, y el análisis de isótopos mostró que la mayoría eran qiang. Y el recuento de Hu Houxuan (胡厚宣) en 1974, hecho sobre 2.000 inscripciones oraculares, halló 8.000 qiang entre 14.000 sacrificios humanos en Yinxu. El segundo dato es un recuento de textos oraculares, no de huesos, y hay que etiquetarlo como tal.
Las fosas y la escala
El reportaje abre con la escala: en 88 años de excavaciones en Yinxu, la zona del cementerio real de Xibeigang tiene «más de 2.500 fosas de sacrificio», en su mayoría de sacrificio humano, dispuestas en hileras regulares, y durante más de dos siglos «decenas de miles de personas vivas» fueron matadas como ofrendas a los antepasados reales de los Shang. Son las palabras del reportaje, y aquí se citan como tales. Este artículo no enumera números de fosa ni hace ningún total adicional: la cifra es el resumen del reportero sobre la zona del cementerio, no un recuento de fosas excavadas.
Lo que merece atención es la forma del razonamiento: primero las fosas por grupos, luego el recuento de huesos por grupo, que da las cifras recurrentes 10, 30, 50, 100, 300; después las fórmulas de los textos oraculares, de «diez qiang» a «trescientos qiang»; luego la hipótesis de que fueran qiang; y solo entonces la prueba de isótopos. Tres pasos —números, hipótesis, prueba—, no un salto único desde «los muertos de Yinxu eran qiang».
Lo que dice el Mozi
Otro libro también trae números de sacrificio, pero de otra clase. El Mozi, «Sencillez en los funerales III»: «para el Hijo del Cielo, los que se matan para seguirlo son a lo sumo varios cientos, como mínimo varias decenas; para los generales y altos oficiales, a lo sumo varias decenas, como mínimo unos pocos» (天子殺殉,衆者數百,寡者數十). Es una argumentación de los Reinos Combatientes contra el entierro lujoso y el luto prolongado. Mozi expone primero el daño: ataúdes pesados, fosas profundas, muchos sudarios y túmulos enormes hacen que «el Estado tenga que ser pobre, el pueblo escaso y las penas y el gobierno, desordenados»; solo después llega a los séquitos de los muertos, dentro de una lista de lo que se entierra con ellos: colgaduras, calderos y tambores, mesas, vasijas de vino, alabardas y espadas, plumas y estandartes, marfil y pieles.
La regla de Mozi es la contraria: «un ataúd de tres cun basta para el cuerpo que se descompone, tres capas de sudario para cubrir lo feo; abajo sin llegar al manantial, arriba sin dejar salir el olor, un túmulo como tres surcos, y basta». Lo que ataca no es solo matar en los entierros, sino todo el aparato: ataúdes, sudarios, túmulos, ajuares, luto prolongado. Así que «varios cientos» y «varias decenas» son pesos en una argumentación, no asientos de un registro, y hay que citarlos como retórica de los Reinos Combatientes, no como recuento de muertos Shang.
Qué responde cada lado
Puestas una al lado de la otra, las dos páginas responden a preguntas distintas. La investigación responde «quiénes»: sostiene que los muertos eran cautivos qiang a los que se mataba poco después de capturarlos —con base en isótopos de estroncio, y en nombre de Tang Jigen y del proyecto. Mozi responde «cuántos»: cientos o decenas para un Hijo del Cielo, decenas o unos pocos para los generales —con la autoridad de una crítica de los Reinos Combatientes, y con la cifra al servicio de la conclusión de que el entierro lujoso arruina. Una es una afirmación sobre de dónde venía la gente; la otra, sobre cuánto cuesta un entierro.
No pueden corroborarse mutuamente. Tomar el «varios cientos» de Mozi como estadística del sacrificio Shang, o usar las 2.500 fosas para confirmar las cifras de Mozi, es coser dos tipos de habla en una sola frase. Tampoco escribe este artículo que «el sacrificio humano Shang era bárbaro»: las dos páginas ofrecen una conclusión de investigación y un texto argumentativo, no un juicio moral. Lo que sostienen son dos frases: la literatura dice que el entierro lujoso mató a mucha gente; la investigación dice que los muertos de las fosas eran cautivos qiang.
Lo que no está
Los huecos: esta página no da detalles del análisis de huesos, ni tamaño de muestra, ni recuentos por fosa, ni los criterios con que se identificó «qiang»; no hay composición por edad o sexo de los enterrados; no hay lista fosa por fosa. El Mozi no tiene material Shang alguno, solo argumentación de los Reinos Combatientes. Así que este artículo escribe cómo habla cada lado, no quién fue enterrado exactamente ni cuántos.
De un lado, una nota de investigación da un «de dónde»; del otro, una argumentación de los Reinos Combatientes da un «cuántos». Entre ambas no hay ninguna línea que sume «N sacrificios humanos en la dinastía Shang»; lo que sí las conecta es el método: primero una hipótesis, luego la búsqueda de pruebas. Y en cuanto a quiénes eran los enterrados, la respuesta de esta página es «cautivos qiang»: una conclusión de investigación, no un hecho establecido.
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Fuentes y lecturas recomendadas
- 刘雅鸣、桂娟《研究表明:殷墟大规模殉人的来源是俘虏而非奴隶》,新华网 2016-07-26;中国社会科学院考古研究所网站「考古动态」转载(HTML,研究介绍/报道,非人骨鉴定报告) — A research notice, not a physical-anthropology report, and it must be attributed as such. It reports that Tang Jigen, then head of the institute's Anyang station, announced at the tenth anniversary of Yinxu's World Heritage listing that the people in the Xibeigang sacrifice pits were not slaves but Shang captives — Qiang people. The project behind it, launched in 2013 under a National Social Science Fund grant ('The human bone of the Yinxu royal-cemetery sacrifice pits and the race and culture of the Qiang'), used strontium-isotope analysis with Canadian collaborators, comparing bones from the pits with bones from the Siwa and Kayue cultures in Gansu and Shaanxi; the ratios were close. The notice adds that the captives were 'generally killed soon after capture — had they been kept as slaves for a year or two, the strontium ratio would have changed', that 22 sacrificial skulls from the tomb passage of the great tomb associated with the Simuwu ding were mostly Qiang, and that Hu Houxuan's 1974 count of 2,000 oracle-bone inscriptions found 8,000 Qiang among 14,000 human sacrifices. The notice opens by describing more than 2,500 sacrifice pits at Xibeigang, laid out in rows and mostly human sacrifices, and 'tens of thousands of living people' killed over two centuries. It gives no sample size, no per-pit bone counts, no criteria for identifying 'Qiang', and no age or sex breakdown.
- 《墨子·节葬下》(战国;维基文库本,未与点校本复核) — A Warring States argument against lavish burial and prolonged mourning, not a count of Shang dead. Its sentence on sacrifice: 'If one is satisfied, then follow the dead: for the Son of Heaven, those killed to accompany him are at most several hundred, at least several tens; for generals and great officers, at most several tens, at least a few' (天子殺殉,衆者數百,寡者數十。將軍大夫殺殉,衆者數十,寡者數人). The number serves the argument, which runs: the rich bury heavy coffins, many shrouds and great mounds and put gold, jade, carriages, vessels and weapons in the grave; this 'buries wealth that should have been taxed' and 'prolongs the ban on work', so that 'the state must be poor, the people few, and punishments and government disordered' (國家必貧,人民必寡,刑政必亂). Against it Mozi sets the ancient kings' rule: 'a coffin three inches thick is enough for the decaying body, three layers of shroud to cover the ugly… below not reaching the spring, above not letting the smell out, a mound like three furrows, and no more' (棺三寸,足以朽體;衣衾三領,足以覆惡). The chapter contains no Shang evidence and no figures from excavation.




