Este libro trata de cómo se prepara una receta, y su primera frase no es el nombre de una droga, sino la balanza: «Toda droga, una vez escogida, limpiada, cocida o tostada, se pesa entonces para el uso; no se pesa cruda». La pequeña romana sobre la mesa no es, pues, el punto de partida: la droga ya ha sido recortada, raspada, remojada, tostada entre ceniza y tamizada, y solo entonces llega al fiel de la balanza.

El libro es el Beiji Qianjin Yaofang (《备急千金要方》, «Recetas esenciales que valen mil piezas de oro para las urgencias»), de Sun Simiao (孙思邈), compuesto en el siglo VII; aquí se lee en la edición corregida por Lin Yi (林亿) y otros eruditos de los Song del Norte. Su juan primero no es un catálogo de remedios, sino un manual de taller en nueve apartados: cómo estudiar, cómo conducirse, cómo diagnosticar, cómo prescribir, cómo combinar las drogas, cómo componerlas, cómo tomarlas y cómo tener en casa un depósito de medicinas. Todo lo que sigue sale de ese juan. Dos límites antes de empezar: el formulario enseña lo que se debe hacer, no lo que hacía cada médico de los Tang; y el libro no da precios. Con el otro gran formulario Tang, el Waitai Miyao (《外台秘要》, «Secretos esenciales de la biblioteca exterior») de Wang Tao (王焘), pasa lo mismo: el ejemplar que hoy se lee se imprimió en 1640, el año decimotercero de la era Chongzhen, y su prólogo dice que la obra «se compiló en los Tang, se reimprimió en los Song y desde los Yuan hasta hoy no ha tenido planchas de madera»; eso es la voz de un hombre Ming, no la de un hombre Tang.

Primero, el enfermo

La secuencia empieza por el enfermo, no por la botica. «Quien quiera tratar una enfermedad, examine primero su origen y observe el mecanismo del mal.» El pulso se toma al amanecer, antes de comer, «cuando el yin no se ha movido y el yang no se ha dispersado»; el médico recorre las tres regiones y las nueve posiciones, mira la forma del cuerpo y el color del rostro. El desprecio de Sun Simiao es para quien se salta ese paso: «preguntan por la enfermedad con la lengua pronta y, tras un instante frente al enfermo, ya recetan una decocción»; «palpan el cun y no llegan al chi, toman la mano y no llegan al pie». En su orden, recetar es lo último.

Nada se pesa crudo

Viene luego la preparación, y las reglas son concretas. La regaliz (甘草), la corteza de magnolia (厚朴) y la naranja amarga (枳实) «se tuestan todas»; el tianxiong (天雄), el fuzi (附子) y el wutou (乌头) «se tuestan en ceniza caliente hasta que se agrietan un poco, se les raspa la piel negra y entonces se pesan»; la pinelia (半夏) se lava con agua caliente para quitarle la viscosidad; a la efedra (麻黄) se le quitan los nudos y se cuece aparte dos o tres ebulliciones, retirando la espuma, antes de añadir lo demás; las drogas minerales se machacan del tamaño de un grano de arroz y se envuelven en seda. Una droga no es algo que se baja del estante: ha pasado antes por un trámite, y ese trámite está escrito antes que la dosis.

La balanza tiene su historia, y el libro se detiene a contarla: «La balanza antigua solo tenía zhu y liang, y ningún nombre para el fen. Hoy diez granos de mijo hacen un zhu, seis zhu un fen, cuatro fen un liang y dieciséis liang un jin.» Para los polvos hay otras medidas: el fangcunbi (方寸匕, la cuchara de un cun cuadrado), el daogui (刀圭, la cuchara pequeña), el cuo (撮, la pizca, de cuatro daogui), el shao (勺, el cucharón, de diez pizcas) y el ge (合, de dos cucharones); y para lo que pesa demasiado poco o está demasiado suelto hay un sheng de medicinas (药升), «de un cun de boca arriba, seis fen abajo y ocho fen de fondo». Una casa que preparaba según este libro necesitaba una romana, un juego de medidas y un sheng.

Cocer y tomar

La cocción se da como proporción, no como receta de cocina: «En líneas generales, veinte liang de drogas en un dou de agua, cocidas hasta reducirlas a cuatro sheng; esta es la pauta». Se exprime y se tira el residuo, y se reparten las tomas. El agua se toma recién sacada del pozo al amanecer —el jinghua shui (井华水, el agua clara del pozo)—; el fuego, suave, «hasta que apenas hierva». La decocción purgante lleva menos agua y se toma más caldo; la tónica, más agua y menos caldo. Cocida, dos personas la exprimen con un paño nuevo y un palo de un chi, y se divide en tres tomas. Las píldoras se hacen del tamaño de una semilla de wutong (梧桐子): las tónicas empiezan en diez y suben poco a poco, «sin pasar de cuarenta». El caldo se toma tibio; después se camina un centenar de pasos y no se sale de casa en todo el día.

Luego vienen las abstinencias, que ocupan más espacio que las recetas: nada crudo ni frío, nada de vinagre, nada de alimentos resbaladizos, cerdo, aves grandes, pescado, aceite, fideos de trigo, ajo ni fruta; y, droga por droga, la raíz de espárrago (天门冬) prohíbe la carpa, la atractílodes (白术) prohíbe el melocotón, la ciruela y la carne de gorrión, la rehmania (地黄) prohíbe el fruto de ailanto (芜荑), la regaliz prohíbe la col (菘菜) y las algas (海藻). Hay que evitar además la vista de cadáveres y de parturientas, y la ira y la fatiga. Tomar medicina, según esto, es en buena parte no comer.

Quién machaca y mezcla

El único punto de este juan donde asoma el dinero es el que pide al médico que no piense en él: «El médico no debe apoyarse en lo que sabe para dedicar el ánimo a acumular bienes», y «no debe, porque el enfermo sea rico, recetarle drogas preciosas que le resulten difíciles de conseguir». Esas líneas dejan claro que hubo honorarios y dinero para las medicinas; pero la cifra no aparece, ni una sola, y tampoco aparece en los materiales usados para este artículo. Lo que el juan sí describe es la cadena de suministro: «Últimamente, las casas de los campos y de los barrios pobres compran la droga en el mercado y, allí mismo, contratan a alguien para que la machaque y la mezcle». A Sun Simiao esa cadena no le gusta nada: el machacador contratado no sigue las reglas, las drogas difíciles de moler desaparecen o se tiran, el polvo y los malos olores entran en la droga, los tamices son bastos, la prueban y la huelen todas las bocas y todas las narices, y el espíritu de la medicina se ha perdido.

El cofre de medicinas, y lo que este juan no dice

Su solución es un cofre en casa. La última sección del juan es precisamente el yaocang (药藏, el depósito doméstico de medicinas): «Quien se preocupa por estas cosas puede guardar un depósito de medicinas para prevenir lo imprevisto». Y avergüenza con una comparación: quien cría caballos almacena decenas de jin de medicina para ellos, mientras que el que cuida su propio cuerpo no tiene ni un zi zhu (锱铢, cantidad ínfima) de medicina para sí; «tener en mucho al animal y en poco al cuerpo es, en verdad, una vergüenza». Sigue la lista de utensilios: mortero de hierro, mortero de madera, tamiz de seda, tamiz de gasa, tamiz de crin, cuchillo y tajadera, mazo de jade, cuenco de porcelana, cazuelas de cobre grandes y pequeñas, caldero y cucharas de cobre y de hierro. El almacenaje tiene también sus reglas: la droga se seca al sol hasta quedar bien seca, se guarda en vasija de barro nueva y se sella con barro; las píldoras y los polvos, en porcelana sellada con cera, «treinta años sin estropearse»; todo, a tres o cuatro chi del suelo.

Una regla más pertenece al depósito: no emplear seres vivos como medicina —«por eso mis recetas no usan la vida como remedio»—; los tábanos (虻虫) y las sanguijuelas (水蛭) se compran ya «muertos» en el mercado. El juan termina aquí: el pulso al amanecer, la droga preparada y pesada, la cocción por proporción, las tres tomas, una lista larga de abstinencias y un cofre para la próxima vez. Lo que nunca da es cuánto costaba una receta, cuánto costaba llamar a un médico ni a quién curaron estos remedios; lo que dice el formulario es lo que dice el formulario. Hacia el oeste, entre los manuscritos médicos hallados en la cueva de Dunhuang (敦煌) hay Tangren xuanfang (《唐人选方》, «recetas escogidas por hombres Tang»), Xinxiu bencao (《新修本草》, «materia médica revisada»), Shiliao bencao (《食疗本草》, «materia médica dietética») y fragmentos del Shanghan lun (《伤寒论》, «tratado de las lesiones por frío»); pero son copias de una tierra de frontera, no el expediente clínico de una casa de Chang'an. Lo que este libro deja es una mesa con una balanza encima y alguien a quien acaban de decir que no se pesa la droga cruda.

Fuentes y lecturas recomendadas

  1. 孙思邈《备急千金要方》卷一·序例(北宋林亿等校正本,识典古籍) — Juan 1 in nine sections: study, conduct, diagnosis, prescription, combining drugs, compounding, taking, and the home medicine store. Rules for roasting and weighing drugs, the weights and measures, the decoction ratio of twenty liang to one dou down to four sheng, the three doses, the abstinences, and the market where drugs are bought and pounded for hire.
  2. 《备急千金要方》目录(识典古籍) — The thirty-juan structure: juan 1 on general rules, juan 2 to 4 on women's medicine, juan 9 on cold-damage, juan 26 on diet, juan 27 on nourishing life, juan 30 on moxibustion.
  3. 王焘《外台秘要》卷首·序(明崇祯重刊本,识典古籍) — A Ming preface, not a Tang text: “this book was compiled in Tang, printed again in Song, and since Yuan has had no woodblock”; describes the manuscript bought and corrected for the 1640 reprint, and the Ming editor's contempt for unlearned physicians.
  4. IDP〈Abstracts of the Medical Manuscripts from Dunhuang〉(英文提要目录) — Catalogue of the Dunhuang medical manuscripts: Tangren xuanfang (P.2565, P.2662, P.3731), Xinxiu bencao (P.3714 and others), Shiliao bencao (S.76), Shanghan lun fragments (S.202, P.3287), and Buddhist remedy texts. Titles and numbers only; this article quotes no Dunhuang text.