En Kaifeng, capital de los Song del Norte, el vigésimo cuarto día del sexto mes la plataforma al aire libre (lutai, 露台) levantada ante el templo de Erlang de Guankou (Guankou Erlang miao, 灌口二郎庙) tenía función desde la mañana hasta el anochecer: mástil, cuerda floja, lucha, tambor y palillos, cancioncillas, peleas de gallos, charla cómica, farsas. Metido en la lista, el shangmi (商谜, venta de adivinanzas). Un siglo más tarde, en Lin'an, un libro que recordaba la capital perdida le dedicó al oficio un párrafo aparte, dentro del capítulo sobre los narradores. Adivinar en las ciudades Song no era un pasatiempo de gabinete: era una función con tambor, con público y, quizá, con propina.
Primero suena el tambor
El Mengliang Lu (《梦粱录》, «Registro del sueño del mijo»), de Wu Zimu, lo dice sin rodeos: «El que vende adivinanzas primero saluda con un tamborcillo y luego reúne gente para que adivine adivinanzas de poema (shi mi, 诗谜), de carácter (zi mi, 字谜), perversas (li mi, 戾谜) y de sociedad (she mi, 社谜); en su origen es lengua oculta (yinyu, 隐语)». El orden es tambor, gente, adivinanza. El tambor no acompaña: es el letrero. Quien oye el golpe en la calle se acerca, y solo entonces abre la tienda. En los mercados washi (瓦市, barrios de espectáculos) la lucha seguía la misma lógica: primero las luchadoras (nüzhan, 女飐) hacían un par de escaramuzas para llamar público, y después los hombres fuertes se agarraban en serio.
La palabra «he» es el problema. Puede ser felicitar, acompañar o aclamar, y las tres lecturas caben; también se puede entender como marcar el compás del tambor, y la frase no obliga a escoger. El texto no da ritmo, ni duración, ni palabras: solo consta que la función empezaba con ruido. «Shang» tiene asimismo dos lecturas, comercio y deliberación, y en este negocio se daban las dos: la adivinanza se deliberaba, el dinero se comerciaba.
Cuatro clases de adivinanza
Las cuatro clases son poema, carácter, perversa y sociedad. La de poema toma un verso como enunciado; la de carácter descompone un grafema. «Li» vale por torcido, contrario, y una adivinanza perversa pudo ser la que se aparta de la respuesta obvia. «She» es la más difícil de fijar: sirve para sociedad, gremio, altar del pueblo, dios del suelo, y cualquiera de esas lecturas se sostiene. El texto solo da los nombres, sin un solo ejemplo, y hoy los límites de las cuatro categorías ya no se pueden fijar.
Aquí conviene atajar una frase repetida: que en los Song había clubes de adivinanzas, mi she (谜社). Pero el Mengliang Lu escribe she mi, «adivinanza de sociedad», no mi she, «sociedad de adivinanzas»; y la lista de asociaciones de Lin'an del Wulin Jiu Shi —Feilü para el teatro, Qiyun para el balón, Eyun para el canto, Jiaodi para la lucha, Xiongbian para la narración— no incluye ninguna de adivinanzas. She mi pudo ser la que se proponían los socios, la que trataba de una sociedad o alguna otra cosa. Un club Song pudo existir, pero estos dos libros no lo atestiguan.
Siete términos de oficio
Lo más concreto es el vocabulario. El texto enumera siete entradas, cada una con su glosa, y juntas componen una obrita de tres personajes: el artista, el cliente que adivina y el corro que mira.
- Dao mi (道谜, «golpear la adivinanza»), también da mi (打谜): la glosa que se conserva tiene errores de copia y no se puede leer; de ahí solo se saca el alias.
- Zou zhi (走智, «poner a prueba el ingenio»), glosado como zheng cai (正猜, «adivinar directo»): el cliente pide él mismo la adivinanza.
- Xia tao (下套, «poner la trampa»): el vendedor pincha al otro con cosas de la misma clase; también se llama dui zhi (对智, «medir el ingenio»).
- Tie tao (贴套, «pegarse a la pista»), es decir tie zhi si suo (贴智思索): pensar pegado al indicio.
- Heng xia (横下, «meterse de lado»): se permite que los de al lado metan baza.
- Wen yin (问因, «preguntar la causa»): el vendedor grita el arranque del verso (he wen ju tou, 喝问句头).
- Tiao shuang (调爽, «afinar la frescura»): finge que la adivinanza es difícil, «para hacer correr el ingenio» (yi zou qi zhi, 以走其智).
Siete entradas descomponen el juego en pedir la adivinanza, tender la trampa, cavilar, meter baza, gritar el arranque y fingir dificultad. El que tiende la trampa es el que vende; el que cavila es el que compra; el que mete baza es el que mira. El texto no transcribe ninguna adivinanza ni ningún premio: lo único confirmable es este procedimiento. Un rato de adivinanzas era primero un oficio y solo después una ciencia.
La lengua oculta de los faroles
La otra adivinanza no cobraba. En el capítulo dengpin (灯品, clases de faroles) del Wulin Jiu Shi (《武林旧事》, «Viejos asuntos de Wulin»), de Zhou Mi, los artesanos de Lin'an hacían faroles de seda (juandeng, 绢灯) «recortados y escritos con poemas, a veces con burla, y pintados con figuras, con palabras ocultas en el arranque (cangtou yinyu, 藏头隐语) y chistes de la vieja capital (jiujing hunyu, 旧京诨语), para embromar a los que pasan»: sobre la tela se pegaban versos, se pintaban personas, se escribía una lengua oculta que asomaba la cabeza y se copiaban salidas ingeniosas de la capital vieja.
Son dos economías distintas: una es el corro con tambor y propina; la otra, la calle llena de faroles la noche del decimoquinto día, donde cualquiera se para a probar. Lo que comparten es la lengua oculta, el no decir las cosas de frente. El arranque oculto es uno de los métodos: la respuesta va en los primeros caracteres. De lo que se escribía en los faroles no se conserva ni una pieza. El material prueba que había adivinanzas en los faroles, no cuáles eran sus respuestas.
Dos nombres y un cartel
De Lin'an solo quedan dos nombres: «Entre los que adivinaban en Hangzhou… hubo un monje Yougui (Yougui, 有归和尚) y un Ma Dingzhai (Ma Dingzhai, 马定斋), de memoria y saber amplios (jiwen boqia, 记问博洽), cuyos nombres se transmiten desde hace mucho». Un monje y un nombre que suena a letrado; el mérito era la memoria, mucho recordada y difícil de pillar. El oficio iba de retentiva, y el elogio lo dice sin adornos.
El testimonio de Kaifeng es más bullicioso. El vigésimo cuarto del sexto mes, cumpleaños del dios del templo de Guankou Erlang, la plataforma frente al templo «sacaba desde temprano los cien espectáculos», del mástil y la cuerda floja a la lucha, la charla cómica y las farsas, y entre ellos el shangmi: «de todas las clases había; al anochecer aún no habían terminado». Compartía día y tablado con el mástil, la lucha y la farsa: un número de la lista de fiesta, no el cierre.
Ninguno de los dos libros cuenta cómo se montaba el puesto. El Mengliang Lu lo pone en el mismo capítulo que a los narradores, uno detrás de otro; el Dongjing Meng Hua Lu (《东京梦华录》, «Memorias de los esplendores de la capital del Este»), de Meng Yuanlao, solo menciona la plataforma del templo. Uno es un catálogo; el otro, un tablado. Juntos permiten suponer que el oficio se movía entre los mercados washi, las fiestas de templo y las plataformas al aire libre; cómo se disponía el tenderete o cuánto se cobraba, el material no lo dice.
Queda poco: ni un enunciado, ni una solución, ni la recaudación de una sola sesión, ni noticia de aprendices ni de exámenes de paso. Quedan una clasificación, siete términos, dos nombres y una frase sobre faroles. Qué adivinaban los Song solo se puede conjeturar por cómo adivinaban.
Fuentes y lecturas recomendadas
- 吴自牧《梦粱录》卷二十·小说讲经史 (Wu Zimu, Mengliang Lu, juan 20, “Storytellers, Sutra Lectures and History”) — The riddle seller's drum, the four kinds of riddle, the seven named techniques with their glosses, and the two Lin'an masters remembered by name.
- 周密《武林旧事》卷二·灯品 (Zhou Mi, Wulin Jiu Shi, juan 2, “Kinds of Lanterns”) — Silk lanterns cut and written with poems, figures, hidden words at the head and old-capital jokes, made to tease passers-by at the Lantern Festival.
- 孟元老《东京梦华录》卷八·六月六日、二十四日 (Meng Yuanlao, Dongjing Meng Hua Lu, juan 8, “The Sixth and Twenty-Fourth Days of the Sixth Month”) — The day-long programme of temple-fair entertainments at the Guankou Erlang temple, with riddle-selling listed among acrobats, wrestlers, comic talkers and mimics.




