En el otoño de 2024, en la orilla norte del Huan (洹河, el río que pasa junto al yacimiento), en Yinxu (殷墟, Henan), los excavadores encontraron por fin en la superficie de un camino lo que llevaban tiempo buscando: roderas. Dos surcos paralelos hundidos en la tierra del firme, dejados por ruedas hace unos 3.300 años. La campaña de esa temporada confirmó el esqueleto viario de la capital tardía de los Shang —Dayishang (大邑商, la gran ciudad Shang)—: el esquema Sanheng Sanzong (三横三纵, tres vías de este a oeste y tres de norte a sur), con una avenida norte-sur cuyos dos extremos ya están definidos y que es el camino urbano más largo hallado hasta ahora en el yacimiento. Que una capital tenga un plan no lo dicen aquí los textos: lo dice la superficie del camino, surco a surco.
Una ciudad trazada sobre una cuadrícula
El hallazgo es muy reciente y el informe lo cuenta con prudencia: la red «apenas comienza a aparecer» (初现), es decir, todavía se está armando pieza por pieza. Lo que sí queda firme son tres cosas: la red de vías de este a oeste y de norte a sur, una avenida norte-sur con ambos extremos identificados y roderas en su superficie. La tercera es la que más pesa: las roderas prueban que por ese camino pasaron carros de verdad, y no que sea una línea dibujada en un plano. En la misma temporada se excavaron más de cuarenta fosas sacrificiales de época Shang tardía en el área de Wangling (王陵区, el cementerio real): caminos y espacio ritual, cada uno en su sitio dentro de una misma capital. De la red viaria, en cambio, no se puede añadir nada: ni el ancho, ni la naturaleza del firme, ni quién lo mantenía: el informe de excavación no ha salido, hay que esperar. Las roderas dejan un dato modesto: el firme quedó hundido por las ruedas, así que el camino se usó lo bastante como para gastarse.
Un yugo, un timón, una caja, un eje, dos ruedas
La construcción del carro Shang está descrita con claridad en la literatura de excavación: un heng (衡, yugo), un yuan (辕, timón), un yu (舆, caja), un zhou (轴, eje) y dos lun (轮, ruedas). El yugo se apoyaba atravesado sobre el cuello de los dos caballos, el timón corría desde el yugo hacia atrás hasta la caja, y el eje iba bajo la caja con una rueda en cada extremo: ligero, rápido y frágil, porque el esfuerzo mayor caía justo donde las fuentes dicen que se rompía. Un carro tiraba de dos caballos y llevaba a una o dos personas, al menos una de ellas conductora; esa combinación es la pauta habitual del material y no se describe ninguna otra. Los carros excavados antiguamente tenían el timón recto; solo más tarde aparecieron timones curvos. Los investigadores dicen también, sin adorno, que el vehículo «no era muy resistente»: a cierta velocidad y con mal firme, el timón y el eje eran las piezas que más fácilmente se partían. Esa frase sencilla resume casi todo lo que puede decirse del transporte de hace tres mil años.
Las cajas tenían tamaños distintos: la mayor admitía a tres personas y la menor, solo a dos. Los Shang daban la preeminencia a la derecha, de modo que, cuando iban tres, probablemente el señor ocupaba la derecha, el conductor iba en el centro y el acompañante a la izquierda; el señor y el acompañante se arrodillaban y el conductor permanecía de pie. Un asiento en un carro era una tabla de rangos a pequeña escala.
El carro lacado de Guojiazhuang
En Yinxu los carros servían para usos distintos —carros de viaje, vehículos de ceremonia y carros de guerra—, y el de viaje era el más común. Uno limpiado en 1987 al suroeste de Guojiazhuang (郭家庄) da la imagen concreta del «carro de lujo» Shang: los paneles de madera de la barandilla de la caja iban lacados y pintados en rojo y negro, el panel frontal estaba forrado con tela roja y dentro se tendía una estera para sentarse. Según un recuento incompleto, de Yinxu han salido hasta hoy más de cien carros, una cifra que convierte el vehículo en un producto maduro de taller y no en una curiosidad rara.
El accidente que exigió un oráculo
La escritura de los huesos oraculares tiene caracteres propios para el timón roto y para el eje roto. Una inscripción adivinatoria registra un accidente durante una cacería real: el eje se partió y los caballos se desbocaron. Que incluso un choque se grabara en un caparazón de tortuga para preguntar por él muestra lo cerca que el carro estaba de la vida de la corte: viajes, cacerías, ritos y guerra dependían de él. Los investigadores sostienen que el carro llegó a las Llanuras Centrales hacia 1200 a. C.; es una opinión de los investigadores, no algo que digan los huesos; hay que citarlo como tal. La adivinación era, por lo demás, el instrumento corriente de las decisiones reales: los desplazamientos, las cacerías y las campañas se consultaban antes y después, y así fue como un eje roto acabó en el registro.
Quién iba dentro y quién bajó a la fosa con los caballos
Quienes iban en carro eran normalmente reyes y nobles. El carro no era, pues, solo transporte: era una marca de rango, y sus dueños se lo llevaban bajo tierra; el vehículo se enterraba dentro de la tumba o junto a ella, y con él se enterraban a menudo caballos y conductores; no es un garaje: forma parte de una tumba. En 2005, a unos tres kilómetros al oeste del área de palacios y templos, se excavaron a la vez siete fosas de carros y caballos de época Shang tardía; cinco de ellas formaban un solo grupo, en línea de norte a sur, con cinco carros y las cabezas de todos los caballos hacia el este, siete personas sacrificadas en las fosas y una espada corta de bronce de filo frontal: todas primeras veces en más de un siglo de excavaciones en Yinxu. Sobre si los plebeyos viajaban en carro, el material no lo dice, y este artículo no lo adivina. Tampoco aclara el informe quiénes eran los siete muertos: solo dice «personas sacrificadas», y el material no basta para decir si los conductores están entre ellos, y no se les pondrá nombre.
Vistos juntos, un camino y un carro cuentan la misma historia: la capital tardía de los Shang tenía una red viaria trazada, por ella rodaban carros armados con yugo, timón, caja, eje y ruedas, los vehículos pertenecían a la nobleza, un carro roto merecía una adivinación y un dueño muerto se llevaba el suyo a la tumba. Los huecos son reales: el ancho, el firme y el mantenimiento de los caminos no están registrados, y tampoco la velocidad del carro ni los desplazamientos de la gente común. Para ver objetos, el parque-museo de Yinxu expone carros, roderas y cimientos de caminos (un dato de visita, no una fuente académica); los vehículos eran de madera y, una vez bajo tierra, lo que la arqueología recupera son sobre todo las huellas que dejaron. La pregunta más simple es también la más difícil: las roderas prueban que unas ruedas pasaron por ese camino, pero ¿quién lo barría y quién le echaba la tierra?
Fuentes y lecturas recomendadas
- 岳占伟、荆志淳〈殷墟出土的商代马车〉,《人民日报》2022-11-12 — 马车部件(衡、辕、舆、轴、轮)、一车两马一或二人、直辕与曲辕、车舆容2—3人、座次、乘车/仪车/战车、身份象征与殉葬、甲骨文车辕车轴断裂专字与商王田猎车祸卜辞、殷墟出土马车上百辆;作者单位为中国社科院考古所与南方科技大学
- 中新网〈安阳殷墟发现迄今最长大邑商都城城市干道〉2024-12-26(图/中国社会科学院考古研究所安阳工作队) — 洹河北岸三横三纵骨干道路网络格局初现;一条纵向干道为已发现两端明确、长度最长的城市干道;路面车辙(2024年9月3日摄);王陵区40多座商代晚期祭祀坑
- 文化和旅游部网站〈安阳殷墟首次发现一组五乘车马坑和青铜短剑〉2005-05-27(转中新社稿) — 2005年一次发掘七座商代晚期车马坑,其中五座一组排列、南北一字排开、马头向东、殉葬者共七人;坑内面刃青铜短剑;距宫殿宗庙区西约三千米




