En un plastrón de tortuga, un día bingzi (丙子), Wei (韦, adivino) formuló dos preguntas opuestas: wo shou nian (我受年, «¿recibiremos la cosecha?») y 我不其受年 (¿la recibiremos o no?). No era curiosidad ociosa. La cosecha era de donde salían las ofrendas: sin grano no hay vino, no hay animales que presentar, y los antepasados no tendrían nada que comer. Antes de arrodillarse ante sus antepasados, los Shang preguntaban primero a los huesos si el año les daría de comer.

La pregunta, grabada en el hueso

La adivinación era la manera en que el rey Shang trataba lo que importaba. La descripción que el museo de la Academia Sinica (中研院史語所) da de su propio material oracular dice que el rey adivinaba sobre todo, desde grandes asuntos como desastres naturales y guerra hasta enfermedades y el significado de los sueños. El zhenren (贞人) oficiaba la consulta y escribía el registro real. El carácter de «año», 年, es una persona con grano sobre la cabeza: 禾 sobre 人. La pregunta se dirigía a un plastrón de tortuga o a una escápula de buey calentados; las grietas que se abrían se leían como respuesta, y junto a ellas se grababan la pregunta, el día y el nombre del adivino. El emparejamiento es el método mismo: la afirmación y su negación se ponen las dos sobre el hueso, y las grietas eligen. Por eso el sacrificio en los huesos oraculares nunca es una ceremonia aislada: pertenece a una secuencia —preguntar primero, ofrecer después—. Conviene una advertencia sobre el material: son archivos reales, que registran al rey y a su corte; cómo rendía culto a sus antepasados la gente común no dejó material, ni en los huesos ni en las tumbas. El nombre del adivino forma parte del registro —quien preguntaba se llamaba Wei—, y es lo que hace legible un archivo real.

La comida como puente

Los Shang creían que los muertos se convertían en antepasados capaces de proteger a los vivos, y que los vivos, reverenciándolos, debían ofrecerles comida y vino a cambio de protección y bendición. Los investigadores lo dicen sin rodeos: la comida era el medio más importante que unía a los vivos con los muertos y a los hombres con los dioses. Esa frase define el rito. Es menos un recuerdo que un intercambio continuo: el vino y la comida van en una dirección, la protección vuelve en la otra. Los vasos de bronce se enterraban en juegos porque eran los instrumentos de ese intercambio. De ahí se sigue que la pregunta del rey por la cosecha era también una pregunta por lo que podía poner en la mesa: un mal año significaba menos animales, menos vino y una ofrenda más flaca para los muertos.

Un juego de bronce, tres oficios

Los vasos rituales tienen un reparto de tareas. Los recipientes de comida —ding (鼎, caldero), gui (簋, recipiente para granos), li (鬲, caldero de patas) y yan (甗, vaporera)— contenían carne y grano: un ding guisaba carne, un gui guardaba mijo cocido, un yan cocía al vapor. Los de vino —jue (爵, copa), gu (觚, vaso alto), gong (觥, copa), zun (尊, recipiente), you (卣, recipiente), hu (壶, recipiente), lei (罍, recipiente) y jia (斝, recipiente)— servían para contener y escanciar la bebida; y los de agua, pan (盘, bandeja) y he (盉, jarra), para lavarse durante el banquete. Lo que destaca es el vino: muchos vasos, muchas formas, tantos que el «predominio del vino» (重酒) es la descripción habitual del bronce ritual Shang. El vino no era un acompañamiento de la ofrenda; era una de sus dos partes principales. El conjunto funcionaba como una gramática: para ofrecer bien una cosa hacía falta el vaso hecho para ella.

Lo que se ofrecía

Parte de la lista de ofrendas puede reconstruirse. Había vino, de ahí los juegos de vasos de vino. Había animales, de ahí los calderos para carne. Había también un plato de fruta: varias jarras pequeñas de cerámica (tao lei, 陶罍) de la tumba M54, la de Ya Zhang (亚长), aparecieron con su contenido endurecido en un solo bloque, y al abrirlo el bloque contenía muchos huesos pequeños de fruta, identificados como ciruela, lo que «puede indicar que en el momento del enterramiento contenían tal vez un guiso de fruta». La palabra es «tal vez»: son ajuares funerarios y no prueban que en toda ofrenda hubiera guiso de fruta, ni que la vianda dulce fuera obligatoria. Los investigadores también infieren que los cocineros preparaban caldos con especias naturales, o rompían huesos de animales y los hervían para dar sabor a unas gachas de mijo: es una inferencia de los investigadores, marcada como tal, no una línea de un hueso oracular. Nada de esto está escrito en el hueso; es lo que sugieren los vasos y los residuos. La carne misma es la inferencia que invitan los calderos: un vaso hecho para guisar implica un animal que guisar.

Servidores enterrados y víctimas no son lo mismo

Hubo un costo humano. La tumba M54 contenía quince individuos xunren (殉人, servidores enterrados) y quince perros. Hay que separar dos categorías. Los servidores enterrados eran probablemente sirvientes cercanos, guardias o concubinas que acompañaban al dueño de la tumba; los shengren (牲人, víctimas ofrecidas) eran ofrecidos, y su posición y su trato eran distintos: las víctimas de la repisa (二层台) tenían un consumo de carne que «caía hasta quedar apenas un poco por encima del nivel de los herbívoros», con una dieta casi enteramente vegetal. En la misma tumba, la nutrición del dueño era la más alta, la de los servidores enterrados venía después y la de las víctimas era la más baja: lo que uno comía era lo que uno era, y el rito ordenaba a los muertos y a los vivos en los mismos rangos. Las dos palabras importan: una acompaña al muerto, la otra se ofrece al muerto. Aquí el texto se contiene: el material da números y posiciones, no la escena de cada ceremonia; este artículo no describe detalles. Y la escala y el origen de las víctimas se apoyan solo en esta tumba, no en todo el reino.

Los huecos también hay que decirlos. Cada cuánto se celebraban los sacrificios no puede afirmarse: los huesos contienen muchas adivinaciones sobre sacrificios, pero ningún calendario, así que «frecuente» es todo lo que las fuentes permiten, sin dar un número. El número y la categoría de las ofrendas de un rito no quedaron registrados como norma; no hay una regla que se pueda citar. Los pasos de una ofrenda de vino corresponden a adivinaciones que el informe no verificó una por una, de modo que aquí no se describen. Cómo rendía culto la gente común no dejó material alguno, ni en los huesos ni en las tumbas, y los Zhou li (周礼, Ritos de los Zhou) y el Li ji (礼记, Libro de los ritos) no pueden leerse hacia atrás para rellenar el hueco Shang. Lo que sí puede establecerse es una cadena: los Shang creían que sus muertos se convertían en antepasados capaces de protegerlos, así que preguntaron a los huesos por la cosecha, escanciaron vino y pusieron carne en el bronce, y enviaron al suelo servidores, víctimas y perros, llevando un intercambio hasta el final. Lo más revelador es el propio plastrón: registra la pregunta y la fecha, y nunca la respuesta, cuánto rindió realmente aquel año. Los Shang dejaron un rito con las cuentas perdidas: creencia, utensilios y costo humano, pero ni lista de precios, ni calendario, ni regla de cantidades. Lo que volvía tampoco está en el hueso: el retorno se esperaba como cosecha, clima, salud y victoria, no como una respuesta escrita.

Fuentes y lecturas recomendadas

  1. 吴梦洋〈亚长的餐桌:一位商代将军的饮食人生〉,《中国社会科学报》2026年7月28日A12版(中国社会科学院考古研究所网站转载) — 商人相信祖先能保佑生者、向祖先与神灵敬献食物美酒;青铜食器酒器水器之分与「重酒」;陶罍梅核(可能为果羹);香料与骨汤提鲜(研究者推断);亚长墓殉人15个个体、殉狗15条,牲人食肉水平极低;饮食等级与身份对应
  2. 中研院历史语言研究所历史文物陈列馆〈我受年──甲骨文「年」的故事〉 — 甲骨《乙》867 释文:「丙子卜,韦贞,我受年」「丙子卜,韦贞,我不其受年」;「年」字上禾下人
  3. 中研院历史语言研究所历史文物陈列馆〈通天神龟──商代占卜用具说明书〉 — 商王占卜范围:大至天灾、兵戎,小至治病、解梦