Ante una hilera de puestos, un funcionario del mercado cobra: por trabajo de taller, o por una compra que hace la propia administración. La ley solo dice cómo debe hacerlo: «Cuando se recibe dinero por trabajo de taller o por compras de la administración, hay que echarlo en el acto en su qianxiang (钱缿, el recipiente donde se guarda el dinero cobrado) y hacer que quien paga lo vea entrar; quien no obedezca la orden, multado con una armadura.» Lo importante no es el recipiente, sino que se vea: quien paga tiene que mirar cómo entra el dinero, porque solo el dinero que se ve entrar es el dinero que queda registrado. Y el precio de desobedecer es una armadura, no una reprimenda.
Esa frase es la única cláusula que se conserva bajo el título Guan Shi (关市, «pasos y mercados») en los manuscritos sobre tablillas de Shuihudi (睡虎地), hallados en una tumba de Yunmeng, en Hubei, y copiados entre finales de los Reinos Combatientes y la época Qin. Lo copiado son estatutos en uso, no un texto de reflexión. De ahí se siguen dos cosas: es un artículo, no un código del mercado; y en ningún momento dice de qué está hecho el qianxiang — ni barro, ni madera, ni bambú. Este artículo se atiene a lo que dicen las tablillas y añade unas cláusulas de los estatutos Jin Bu (金布律, las leyes del paño y la moneda) que le ponen las premisas. La transcripción en línea que se usa aquí no numera las tablillas, así que las citas se localizan por capítulo.
Un recipiente a la vista de quien paga
Dos palabras de la fórmula se pasan por alto con facilidad. Zuo wu (作务) es el trabajo de los artesanos, la producción de los talleres y lo que venden; guanfu shi (官府市) es la administración como compradora. En los dos casos el Estado está del lado que recibe el dinero, que es justo donde hace falta un recibo. La pena, zi yi jia (赀一甲, multa de una armadura), se cuenta en armaduras, una pieza, y no se convierte en monedas: la ley no da equivalencia y este artículo tampoco la calcula. Si el que cobraba en las filas del mercado se quedaba con el dinero, según la aritmética de esta ley el Estado perdía una armadura.
Once monedas por una pieza de paño
El recipiente gobierna cómo entra el dinero; los estatutos Jin Bu gobiernan cuánto vale frente a las otras monedas en uso. «Once monedas valen un paño. Lo que entra y sale en monedas, tasado en oro o en paño, se hace conforme a la ley.» Es una tasa legal de conversión, no un precio de mercado ni un tipo de cambio de mercado: dice cómo convierte la administración lo que cobra y lo que paga, y no dice a cuánto se vendía una pieza de paño en un puesto, ni permite calcular un poder adquisitivo. El paño, además, es un objeto con medidas: «El paño tiene ocho chi de largo y dos chi cinco cun de ancho. El paño malo, cuya anchura o longitud no se ajusta al modelo, no circula.» Ocho chi (尺, unos 23 cm) por dos chi cinco cun (寸, la décima parte de un chi). Es, por tanto, moneda de tamaño legal, y sigue siendo paño, la tela de la que se cortan los vestidos: una pieza fuera de medida no era moneda, pero podía seguir siendo paño.
Mil monedas por cesta, con sello
La caja del Estado tiene su propio procedimiento. «Quien recibe dinero para la administración: mil monedas por cesta, sellada con el sello del asistente y del magistrado. Si no llega a mil, también se sella. Las monedas buenas y las malas se guardan mezcladas. Para sacar dinero, se presentan los sellos al asistente y al magistrado, y solo entonces se abre.» La cesta es el ben (畚, cesta), y los dos cargos son el cheng (丞, asistente) y el ling (令, magistrado). El mismo criterio vale en el mercado: «Cuando la gente del pueblo paga con monedas en el mercado, buenas y malas van mezcladas; que nadie ose separarlas.» Otra cláusula es más dura: «Los comerciantes establecidos en las filas y los funcionarios de la administración no osarán escoger entre monedas y paños; si escogen, y el jefe de fila no lo denuncia, o el funcionario no vigila con cuidado, todos son culpables.» La responsabilidad baja fila por fila. El lie wu zhang (列伍长, jefe de fila) es quien responde de la suya, y ese detalle dice más que la cláusula del recipiente: el mercado estaba ordenado en filas y cada fila tenía a alguien que respondía por ella.
El precio, colgado de la mercancía
La cláusula más cercana al comercio diario es la del precio expuesto: «Donde hay compra y venta, cada uno cuelga su precio; los objetos pequeños que no llegan a una moneda cada uno, no lo cuelgan.» La expresión es ying jia (婴价, colgar el precio): ying significa atar, colgar, de modo que la imagen es la de una etiqueta o un aviso fijado a la mercancía, no la de un precio dicho en voz alta. Es una inferencia a partir del sentido de la palabra, porque las tablillas no describen en ningún momento la forma de la etiqueta. La cláusula supone dos cosas: que la mercancía del mercado llevaba precio visible y que la más pequeña estaba exenta, por no llegar a una moneda. No dice quién lo comprobaba ni hasta dónde llegaba la exención. La exención misma es un indicio: la ley se toma la molestia de exceptuar los artículos que valen menos de una moneda, lo que supone que existían y que una moneda era ya una unidad gruesa en el trato cotidiano.
Cuál era esa moneda
El Shiji (史记, Memorias históricas), en el capítulo Pingzhun shu (平准书, el tratado de la nivelación de precios), aporta otra capa: «Al llegar a Qin, las monedas de todo el reino se redujeron a dos grados: el oro, contado por yi, como moneda superior; la moneda de cobre, cuya inscripción dice medio liang y cuyo peso es el que anuncia, como inferior. Perlas, jade, caparazones de tortuga, cauris, plata y estaño servían de adorno y tesoro, no de moneda.» Es la mirada de un historiador Han, escrita más de un siglo después: dice cómo se recordaba el sistema monetario Qin, no lo que decía la ley. La ley solo escribe qian (钱, moneda), nunca banliang (半两, «medio liang»), y nada autoriza a leer el medio liang dentro de la cláusula de Guan Shi. El paño tampoco significa que Qin usara solo paño: monedas y paño circulaban juntos, a una tasa fijada por la ley, y la administración cobraba los dos. El pasaje del Shiji, por su parte, ordena las monedas —el oro contado en yi (溢, una unidad de peso), el cobre por piezas— sin dar tasa entre ambas; las cláusulas reunidas aquí tampoco la dan.
Puestas en fila, estas cláusulas dejan un reparto claro entre lo que dicen y lo que callan. Dicen: que el dinero se echa en público en un recipiente y que quien lo incumple paga una armadura; que el paño tiene largo y ancho legales y que el que se sale del modelo no circula; que once monedas equivalen a una pieza de paño; que la administración guarda mil monedas por cesta, selladas por el asistente y el magistrado; que en el mercado nadie puede escoger monedas ni paños; que la mercancía lleva precio. No dicen: de qué está hecho el recipiente, cuánto medía el mercado, cuántos funcionarios tenía, cuánto costaba nada, ni cuántas veces se aplicó la multa. Toda la escena cabe en una frase, pero es una escena: un hombre con el recipiente, alguien que mira cómo entra el dinero, y una ley que supone que los dos recordarán quién vio qué.
Fuentes y lecturas recomendadas
- 睡虎地秦简《金布律》(维基文库录文) — Cloth eight chi by two chi five cun and substandard cloth not circulating; eleven coins to one bolt; official receipts sealed a thousand coins to a basket; good and bad coin packed together; no picking and choosing among coin or cloth; prices attached to goods.
- 睡虎地秦简《关市》(维基文库录文) — The single surviving statute under this heading: money received must go at once into the money jar, with the payer watching; failure is fined one suit of armour.
- 司马迁《史记》卷三十·平准书(秦代币制) — The Han historian's retrospect: Qin coinage in two grades, gold reckoned by the yi and copper half-liang coin; pearls, jade, shell, silver and tin as treasure rather than coin.




